La asociación Anapal demanda la actualización del precio del décimo de Lotería de Navidad a 25€.
La necesaria actualización del décimo de Lotería de Navidad
Desde el año 2002, el precio de un décimo de Lotería de Navidad se mantiene en 20 euros, sin haber sufrido ninguna actualización en más de dos décadas. Esta congelación de precios no se producía desde hace más de 75 años, y destaca que, en las cuatro décadas anteriores a la última actualización, el precio del décimo se incrementaba regularmente en 500 pesetas (3 euros) cada diez años. Si esa misma cadencia de actualización se hubiera mantenido, el décimo debería haberse incrementado en 5 euros a finales de la década de 2000 y en otros 5 euros a finales de la década de 2010, situándose hoy en 30 euros.
Sin embargo, llevamos más de 20 años sin ninguna modificación, a pesar de que los costes de vida y de explotación de las administraciones han aumentado de forma exponencial en este tiempo y las comisiones de este sorteo prácticamente no se han actualizado, además de seguir manteniendo esa discriminación con respecto a las comisiones del resto de los juegos. Es una situación que se ha vuelto insostenible para la red de ventas y que, a largo plazo, afectará también al atractivo del producto para los jugadores.
Las consecuencias de esta falta de actualización
El estancamiento del precio del décimo está generando problemas graves de rentabilidad para los puntos de venta y además, podría llegar a afectar al atractivo del sorteo, sobre todo por la falta de actualización de los premios ofrecidos.
“Lo que poco cuesta aún se estima menos” Miguel de Cervantes
Desfase de los premios con respecto al coste de la vida
Hace años, ganar 400.000 euros por décimo en el Gordo de Navidad suponía una cantidad generosa. Hoy en día, esa cantidad ha perdido poder adquisitivo debido al incremento del coste de vida, además de que hay que descontar la retención, con lo que el premio neto se reduce a 328.000€. Sin una actualización del precio del décimo, los premios quedan desfasados y pueden perder el atractivo que siempre ha caracterizado a la Lotería de Navidad.
Pérdida de rentabilidad para la red de ventas
Mientras el precio del décimo sigue congelado, los costes de explotación de las administraciones de lotería han crecido de manera exponencial. Alquileres, suministros, mantenimiento de sistemas informáticos, medidas de seguridad más exigentes, salarios e impuestos han subido sin freno, reduciendo el margen de beneficio de los puntos de venta y afectando a la viabilidad del negocio.
Cuando el precio se estanca, la carga se multiplica. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido con las administraciones de lotería en estos 20 años: cada vez asumimos más costes, pero los ingresos siguen anclados en el pasado.
Dificultad de adaptación del público ante una subida brusca
Cuanto más se retrase la actualización del precio del décimo, mayor será el impacto negativo cuando finalmente se produzca. Si el precio se hubiera ajustado progresivamente cada década como correspondía, hoy hablaríamos de una transición natural hacia los 30 euros. Sin embargo, tras dos décadas de inacción, el inevitable cambio generará una mayor resistencia inicial en los clientes.
Una propuesta realista y necesaria: el décimo a 25 euros
Desde ANAPAL, consideramos que una subida adecuada situaría el décimo en 25 euros, no solo para actualizar los premios y mejorar la rentabilidad de los puntos de venta, sino también para evitar el incremento innecesario del número de series, lo que elevaría aún más los costes de producción y distribución de los billetes.
Sabemos que el primer año con el nuevo precio podría generar cierta reticencia entre los clientes, pero a largo plazo supondrá un beneficio tanto para los jugadores como para la red de ventas y la propia imagen del producto. Por eso, instamos a Loterías y Apuestas del Estado a contemplar una subida redonda a 25 euros en lugar de incrementos parciales (22 o 23 euros) que solo generarían confusión y no solucionarían el problema de fondo.

La Lotería de Navidad es un símbolo de la tradición española, y para que siga manteniendo su atractivo y rentabilidad, es imprescindible una actualización justa y lógica de su precio, acorde con la evolución de la economía y el coste de la vida.
Fuente: Blog Anapal